miércoles, 11 de marzo de 2015

Oficios y documentos de la Valencia Medieval. Els dauradors/ Los doradores

El dorado, su técnica y aplicación en la pintura y otros objetos de arte de la Valencia Medieval.

La técnica decorativa del dorado consiste en hacer que cualquier objeto o parte de una pintura, arquitectura y escultura esté cubierto de oro y le dé esa apariencia tan deslumbrante que magnifica la obra tratada. Para que adquiera ese aspecto dorado, no hay mas secreto que darle a la superficie del material que se quiera dorar con finas capas de oro, como el marco que encuadra las escenas que vemos mas abajo.


Tres escenas de la vida de santo Domingo, siglo XV,
Museo de BBAA de Valencia











El proceso si que puede variar, por lo que lo tenemos en frío, en batido o en pegatina y también con calor y algunos otros de manera química. 
El primero, el dorado en frío, que se conoce desde la antigüedad (sumerios y egipcios hace mas de 3000 años)
Mascara de Tutankamon
Museo del Cairo (Egipto)
es el más rudimentario, pero con el paso del tiempo se fue refinando convirtiéndose en la Edad Media en una especialidad de lujo. 

Junto al dorador surgió otro oficio, pues el pan de oro es una lámina de oro batido y este era realizado por otro gremio el de los batifullers. 
En la ciudad de Valencia hay referencia documental desde el 1352, del batifuller Alfons Peris.

El pan de oro se empleaba para la decoración y embellecimiento de las obras de arte, como los iconos religiosos, las esculturas, mobiliario en general u otros objetos, también en la pintura así como en superficies arquitectónicas.

Pavés y tarja, siglo XV, Museo de BBAA de Castellón






Hay mucho en arte que ha sido tratado con el pan de oro, pero aquí vamos a centrarnos principalmente en la pintura y especialmente la de los retablos de la Valencia medieval y en algunas partes de la arquitectura.

Detalle del retablo de Fray Bonifacio Ferrer

Retablo de fray Bonifacio Ferrer 
atribuido a Gerardo Starnina (italiano)
Museo de BBAA de Valencia

Con las imagen podemos ver el trabajo del dorador, aunque antes de ello las tablas que componian el retablo se cubrían con varias capas de yeso (algepser) y después otras tantas de barro rojizo, llamado bol de Armenia y tras ello se procedía a dorarlas. La calidad del oro era importante, siendo el del florín de Florencia el de más valor, aunque el que se utilizase para la obra dependía, por lo general, de la economía del cliente que la encargaba.

Tabla central del retablo de la Virgen de la Leche de Antoni Peris, siglo XV
Museo de BBAA de Valencia

Retablo de la Virgen de la Leche de Antoni Peris, siglo XV
Museo de BBAA de Valencia

Tras aplicar el oro, algunas de las partes se burilaban y hacia finales del siglo XV se estofaban, enriqueciéndose la zona tratada, como las orlas de los representados: vírgenes, santos, padres de la iglesia, apóstoles por lo que la figura del dorador adquiría mayor importancia.


Detalle y tablas centrales de retablo de San Martín, Santa Úrsula y San antonio Abad 
siglo XV, Gonçal Peris
Museo de BBAA de Valencia

En las imágenes anteriores se puede apreciar el trabajo del buril, tanto en las aureolas como en el fondo.

En la arquitectura igualmente hay numerosos ejemplos que mostrar, como los artesonados o en la clave de las bóvedas de crucería.

Sala Dorada, realizada por el maestro de obras Juan del Poyo (1418-1426).
 El dorado entre 1442 y 1445



Arciprestal de San Mateu (Castellón)
Desgraciadamente, ninguno de los documentos encontrados da información sobre el trabajo de los doradores. Sólo tenemos referencia documental de estos artífices por su actuación en asuntos particulares de ellos mismo o de otros.

Doradores/Dauradors

Documento del año 1386:
“(...). Testes huius rei sunt Laurencius Real et Michel Eximéneç, dauratores vicini Valencie.


Documento del 1397:

N’Anthoni Cespeses, daurador, stà ab en Johan Nadal, daurador, ex confesione fon condepnat en donar a n’Andreu Banyeres, carnicer, present, VII sous, x diners deguts per rahon de préstech, a x dies sots pena del quart. Salvus et cetera.

Documento del 1401:
“En 1401, se escritura el debitori otorgado por el dorador Antoni Gomiç y Domènec y Ramon Albert, pescadores, junto con sus mujeres, que tenían que pagar a Astrugue, viuda de Salamó Abenmarueç, judío de Murvedre, 7 libras y 16 sueldos.”


Batifullers/Batifulla

Documento del 1402:
En noviembre del 1402, Jaume Capeta, ministrer del rey; firma  àpoca de 50 sueldos, más 7 sueldos y 4 dineros de gastos a favor del pintor Pere Nicolau, de los 100 sueldos de violari que junto con Joan Melendi, batifulla, y el mestre pintor Marçal de Sas. 

Documento del 1412:

“In Dei Nomine eiusque divina gratia amen.
Ego Matheus Simo, batifulla, civitatis Valencie, collocando in matrimonium Caterinam, filiam meam legittimam et naturalem, vobiscum, Vincencio del Porto filio Dominici del Port, pictor civitatis, iam dicte, dono et constituo vobis in et pro dote dicte Caterine, quatruo mille solidos regalium Valencie in hunc modum, videlizet, tres mille solidos in peccunia numerata et mille solidos in raupis sive iolibus ipsos bene valentem.”

Documento de 1438:
En 1438 Galcerà Reus batifuller otorga àpoca, reconociendo que Joan Sanou, sotsobrer de las obras de Murs e Valls de Valencia, le ha dado 12 libras y 10 sueldos, por los mil panes de oro del Cariz, destinados al retablo Mayor de la Catedral de Valencia.


En cuanto a el dorado en la pintura mural, aunque en Valencia se han conservado algunas de las que se facturaron, aquellas que posiblemente fueron tratadas en oro han desaparecido. Aun así podemos ver en la ilustración siguiente, que corresponde al prebisterio de la catedral de Valencia, lo que pudo ser en otras.



Presbiterio de la catedral de Valencia

Del retablo Mayor y otras pintura murales que se facturaron en la catedral en tiempos de la Valencia medieval nada queda, ahora en el prebisterio vemos, en la parte superior ángeles músicos de Paolo de San Leocadio (1445-1520) y Francesco Pagano (1472-1481), además de un retablo, que en realidad es un gran armario acotado por dos puertas, el cual servia para contener el anterior retablo de plata, también desaparecido (más bien fundida la plata) en el siglo XIX. Dichas puertas fueron pintadas al óleo entre 1506 y 1510 por Fernando Yáñez de la Almedina y por Hernando de los Llanos.

También vemos el trabajo de el dorado en figuras escultóricas de bajo relieve.  

Escalera del púlpito de la iglesia arciprestal de Morella (Castellón)


O en las de bulto como las que vemos a continuación, en las que podemos apreciar el dorado en la vestimenta y otras partes.

San Pablo, procedente de la portada Colegiata de Gandia 
autoria de Joan y Pere Llobet (1386)
Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC)
El Salvador 
autoria de Aloi de Montbrai (1369-1380)
Iglesia parroquial del Salvador, Culla (Castellón)


Ya avanzado el siglo XV, el dorado persiste aún en pinturas de una impronta flamenca como la que vemos a continuación.

Díptico y detalle de la Anunciación
Maestro de Bonastre (Jaume Baço,Jacomart), mitad del siglo XV
Museo de BBAA de Valencia



El estilo flamenco va incorporando en la pintura unos fondos arquitectónicos o de paisaje, con lo que el dorado va despareciendo dejando paso a obras tan bellas como la siguiente, en la que vemos, todavía, en el fondo como una cortina (detrás de Jesucristo) con matices dorados.




Santa Cena, siglo XV
Atribuida a Jaume Baço, Jacomart
Museo catedralicio de Segorbe.

El nuevo estilo, el flamenco, fue adquiriendo importancia dejando obras tan magnificas como la que vemos a continuación, en la que prácticamente en el fondo ha desaparecido el dorado, dejando paso al paisaje y la arquitectura.

Virgen dels "Consellers", 1443-1445
Lluís Dalmau
Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)