lunes, 27 de noviembre de 2017

Dimonis, Diables i Diablesses en l'Art

San Bartolome y la diablesa encadenada

La representación de la imagen de San Bartolomé, en el entorno artístico, se elaboró con escasos cambios. La más común fue en el momento de su martirio, en el que sufrió la desolladura de su piel sobre un armazón de madera o atado a dos troncos en cruz de aspa o sujeto en las ramas de un árbol.







En muy pocas ocasiones, quizá por ser una figura de impiedad, aparece despellejado, mostrando su piel cogida en una de las mano y
 con la otra con un cuchillo, que alude al tormento padecido.



Ambos objetos sirvieron simbólicamente para que los curtidores, personas que tratan y preparan la piel de animales muertos para su uso, lo tomaran como su santo patrón.



Curtidor

Su figuración mas amable fue representada obrando milagros, como el de liberar a la hija del rey Polimio de la posesión demoníaca.


Tendrán que ver estas imágenes con la siguiente de San Bartolomé sujetando con una cadena a una diablesa?

Iglesia de Villahermosa del Rio (Castellón)
Esta singular representación, en la que el santo tiene a sus  pies al maligno, queda en aras de los evangelios apócrifos. 


Detalle en la que se aprecia la diablesa.
San Bartolomé requiere a Cristo resucitado que le muestre al maligno y, tras ello, Jesús le pide que pise su cerviz. 

Según otra tradición, el santo expulsó al demonio de un templo, que vivía dentro de una estatua, demostrando la ineficacia de la adoración a los ídolos.


En ambas se interpreta la sempieterna lucha del bien y el mal, de lo profano y lo religioso.