lunes, 13 de febrero de 2023


MARIA GOZALVEZ 

 La hechizada Valencia en el siglo XVIII (1700)


¡Quemadla! A la hoguera con ella, es una bruja, una mujer que está en pacto con el demonio, y no merece vivir, pues con sus embrujos, con su magia hace daño a las personas, les arrebata sus almas…”

AHN, legajo 3722

  Se desconoce si ese fue el final de María, morir en la hoguera como otras tantas otras mujeres, que a través de los procesos de la Inquisición, fueron acusadas por sus prácticas mágicas y sentenciadas a ser quemadas en una pira, provocándoles una muerte horrible y dolorosa. Posiblemente Maria no fue sentenciada a tan terrible dictamen, pero creemos que no por ello su sufrimiento fue menor, pues tras ser condenada por el Tribunal, el cual la juzgó por realizar actos que estaban relacionados con la brujería, pasó a estar encarcelada en la prisión de San Narciso de Valencia, edificio cercano al puente de la Trinidad y, posiblemente, allí murió en soledad.


Detalle del plano de Valencia, Padre Tosca, 1704

  Tras el breve resumen sobre María Gozalvez, nos preguntamos ¿ qué hizo esta mujer para ser víctima del poder inquisitorial?

  Esta historia se desarrolla en la ciudad Valencia durante el siglo XVIII, tiempo en el que todavía se vive con el miedo a las prácticas maléficas que son consideradas dañinas, ya que en ellas se introduce al diablo, y que estas están ligadas a la nocturnidad y al mal, que sólo trae desgracias y calamidades con enfermedades y dolencias.

  No creamos que esa mentalidad era propia de la sociedad valenciana de 1700. La aceptación del oscurantismo, de la existencia de brujas y en algún caso brujos, se remonta, según la documentación registrada en Valencia, a los siglos XIV y XV y por extensión a los siguientes. Por lo que creencias y supersticiones u otras prácticas contrarias a la fe religiosa,  finalmente se extendieron en todos los estamentos sociales, desde el pueblo llano a la corte, teniendo una amplia difusión tanto en el ámbito rural y urbano.

   Pero nos preguntamos si en aquella sociedad llamada del mal, formada por la cultura popular, con actos y rituales a los que se les atribuía un poder sobrenatural, acompañado de un culto demonológico, las hechiceras u otras personas lo utilizaban solo como magia maléfica, y por respuesta tenemos que no fuese así en todos los casos. Las mujeres o, en algún caso, los hombres mediaban con las prácticas de diversos conocimientos sobre la naturaleza para aquellos que tenían necesidades humanas, como la cura de ciertas enfermedades, propiciar la descendencia familiar, satisfacer voluntades, alcanzar deseos y otros estados, utilizando sus hechicerías, sortilegios y otros medios para cubrirlas y curarlas, por lo que, una vez alcanzado el propósito, esos servicios mágicos eran beneficiosos.

  Sería interesante investigar de la sobre aquellas acciones o experimentos calificados como sobrenaturales en siglos posteriores, pero como no queremos dejar atrás a nuestra protagonista, nuestra “bruja” María, este apartado será relatado más adelante, aunque si vamos a comentar, ciñéndonos sobre todo a Valencia, cuando se comenzó a considerarse como hechos de maldad los fenómenos ligados a los actos que, según opiniones de fe y en algunos casos de envidia, excedían a los naturales o divinos relacionándolos aquellos con la brujería, proceso que fue tomando fuerza desde el inicio de la expansión de la doctrina cristiana con lo que se pretendía hacer desaparecer el paganismo.


Vuelo de brujas de Vaud (1451) 

   Aunque en la Edad Media fue un tiempo en el que cabía la fantasía, ello debido a la caballeresca e historias de princesas y dragones, a la vez,  en dicha época, se desarrolló un obscurantismo sistemático en contra de la difusión cultural en la que calamidades y catástrofes ayudaron a ver un mundo dramático, de horror y espantoso, conllevando a que muchas personas viviesen con temor el día a día, pues para muchas, por su ignorancia, les era incomprensible razonar sobre hechos que se podían explicar y quitarles ese halo misterioso y de superstición, los cuales cuajarían en el peor de los sentidos, hacia la brujería maliciosa pero que, al fin y al cabo, se trataba de cultura popular.


San Jorge y el dragón Paolo Ucello, siglo XV

  Ahora ya nos adentramos en la sociedad valenciana popular, en la que la aseveración sobre supersticiones, sobre actos de curanderismo y hechicerías en algunos casos practicadas por hombres, pero mayormente por las mujeres, estaba a la orden del día, por lo que al clero eclesiástico le tocaba actuar en contra de ello y pasar a ser el poder dominante ante tantas malas costumbres, que iban en contra de la fe cristiana.


Exorcismo ejercitado a las mujeres en la Edad Media 

   La Iglesia en la Europa medieval actuó, desde principios divulgación de la fe divina, de forma severa y con dureza para eliminar todo vestigio de hechicería, de magia o de cualquier ritual que conllevase hacia los hechos de brujería y así acabar con el mal que amenazaba el entorno social, por lo que en dicho contexto se centrará  en contra de esa parte de la sociedad y de sus prácticas creando la Inquisición o Santa Inquisición, institución dedicada a la persecución y supresión de la herejía, sobre todo en el seno de la iglesia católica, lo que da lugar a la aparición dos facciones sociales, el bien y el mal enfrentando entre sí.

Santo Domingo presidiendo uno de los tantos auto de Fe (Berruguete,S. XV)  

   A raíz de ello surgieron escritos y obras de tratado doctrinal y entre las más celebres está la llamada Malleus Maleficarum (en latín) Martell de les Bruixes (en valenciano) Martillo de las Brujas (en castellano), compilada y escrita por los dos monjes inquisidores dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger.

  Regresando a la Valencia Medieval hechizada, supersticiosa y con un alto índice, segun fuentes y testimonios, de curanderismo femenino, tanto en entorno rural como en el urbano, el poder dominante, la Iglesia con su represión inquisidora combatió esos hábitos y costumbres impropios, según su visión, de una sociedad cristiana. En la lucha contra dichos hechos, los cuales corrompían a los valencianos de la edad Media, se postuló Vicente Ferrer (San Vicent Ferrer) en las primera década del siglo XV, con sus sermones para instruir la religión cristiana, recogidos en la célebre obra “Sermons de San Vicent Ferrer”, reprochando a los valencianos la falta de fe en la providencia divina ante las presencia de la hechicería maligna, ésta representada por adivins, fetillers de ambos sexos, aunque sus alegatos iban principalmente hacia las mujeres (fetilleres, metzineres i metgesses).

Vista de la ciudad de Valencia


Detalle del retablo de San Vicente Ferrer (Maestro del Grifo, S. XVI

   En la Valencia de la Edad Media no sólo actuó la Iglesia en contra de los actos que predecían el futuro, de atraer a las gentes ganándose su voluntad con ciertos encantamientos, de los sortilegios, maleficios, conjuros y otras artes mágicas, también vigilaban celosamente, por el bien público y bienestar social, entidades civiles como la Casa de la Ciutat, el Consell o la Baitlia en las personas de los justicias, jurats y consellers. Las acciones sobre las personas que se sospechaba o se tenían testimonios de su dedicación en hacer y usar de los prodigios sobrenaturales en aquellas que solicitasen sus servicios, eran conferidas a dichos personajes y este proceso, desde el inicio de la investigación hasta la condena quedaba registrado documentalmente.


Antigua Casa de la Ciutat de València (s. XIX)

  Por suerte, para quienes investigamos el tema, buena parte de la documentación se ha conservado y, aunque es sumamente interesante, por ahora no vamos a extendernos, pues quien nos ha traído a escribir el presente discurso es Maria Gozalvez. Solo citaremos de pasada a algunas mujeres, que como nuestra protagonista fueron, a los largo de las distintas décadas del siglo XIV, acusadas y condenadas a consecuencia de sus actos en contra del designio y la providencia de Dios. Citamos a Antonia, viuda de Antoni Gomez, de Meliana (1357), Maria, casada con Miramar Ferrer, de Benaguassil (1359) además de Maria Montura, Saurina, alias Na Bossa y Dolça, esposa de Ramón Barberà, habitadoras de la ciudad de Alcoy (1383)iii, que sufrieron diversas penas por sus delitos y como servidoras, según se testificaba, del diablo. La actitud del Santo Oficio (Inquisición) y de los organismos institucionales valencianos, anteriormente mencionados, siguieron haciendo su labor con toda su fuerza para la desaparición de la meléfica magia hasta final del siglo XIX, pero los casos de condena por minima sopecha, aunque en menor cantidad, continuaron hasta bien entrado en siglo xx.

  ¡Ay María qué poco sabemos de ti! Casi pasas desapercibida en la ciudad que viviste tu infortunio, la cual junto con las provincias de Castellón y Alicante conformaron el Reino de Valencia, reino al que le fueron abolidos los Furs tras la batalla de Almansa, con el rey Felipe V.

   La historia de Maria se desarrolla en Valencia ciudad, entre la década de los años 50 del siglo XVIII, siglo en que todavía las brujas y los embrujamientos eran la razón por la que seguia existiendo la Inquisición. La primera noticia que tenemos de nuestra protagonista es por la delación de Don José de Montserrat, presbítero y vicario de la parroquia de Santísimo Cristo San Salvador de Valencia, quedando esta documentada.

  Lo poco que se sabe de Maria es gracias a que la denuncia quedó registrada. Esta alude a una alegación fiscal del proceso de fe que se le hizo. Sabemos su nombre y primer apellido “Maria Gozalvez”, pero no su edad, ya que su fecha de nacimiento no fue anotada, asi que desconocemos los años que tendría cuando fue acusada y encarcelada, aunque en el legajo se le menciona como “la vieja” o “la vieja Gonzalvez”, y que en ese tiempo era viuda, y tampoco sabemos cómo era ella, si fue alta o baja, morena o de pelo castaño, quizá fuese guapa, por qué no, quizás tuviese ese atractivo de la mujer valenciana, labradora, campesina o simplemente el de una mujer sencilla de su casa, pero sí que se conoce, a poco más de un año antes de ser encarcelada, que pedía limosna, quizá su situación de viuda le llevó a la pobreza.

  También nos preguntamos si ya desde su juventud ejercía la brujería, si realmente fue una maligna sirvienta del demonio o fue una metzinera, que con sus dotes y conocimientos beneficiaba o curaba a quien se lo pedía, seguramente en otros tiempo fue así, pero tras el desengaño de su marido cambió, y nos aventuramos a esa posibilidad, pues existe una declaración de una tal Rosa Serra, de 18 años, que trabajaba como doncella en la casa del Marques de Peris y dice así “que hará mas de un año estando la declarante un medio dia como a la una de la tarde en el zaguán de casa de su amo, parada, y en pie, se llego a ella la reo, y sin haberla antes tratado y solo viso venir alguna vez por limosna, la dixo si quería darle un alfiler o ahuja con un poco de ylo, a que respondió que no lo tenia con lo que se fue”. Nada fuera de lo normal en esa petición, salvo que la dicha Rosa tuvo una conversación con la madre de  Carmela y esta y su hija le dijeron que “buena fortuna ha tenido muestra merced, que si la hubiera dado la ahuja y el ylo también (…) se hubiera vuestra merced vuelto flaca y amarilla”. Y fue su entorno vecinal la que la creyó maligna y, por tanto, le denunciaron por ello, y que quizás, tras torturas, ella confesó para que la dejasen en paz.

AHN, legajo 3722

  “...tubo principio por medio de una carta, en que con fecha 6 de maio de este año escribió al tribunal Don José de Monserrat Presvitero y Vicario de la Parroquia de S. Salvador en Valencia……… en que Maria Gozalvez presa en la cárcel de S. Narcís de aquella ciudad de orden del Alcalde mayor, por haber maleficiado, según dicen a una Niña de doce años llamada Carmela, haciendo la cargo (…) del mal en que había hecho…”

  Maleficiado, hechizado, haber hecho daño a alguien, a esa niña, pero ¿Maria que te llevó a usar tus artes en contra de una inocente? Y Maria nos dice, con su dolor , sui tristeza ...

  “He hecho un pacto con el demonio, le he ofrecido mi alma a cambio de más poder, pues mi marido me ha traicionado, está tratando con otra, con una amiga y me siento dolida, engañada y por ello quiero causar daño, pero no a la mujer con la que tiene sus amoríos, sino alguien cercano a ella, una persona por la que siente mucho cariño, y cuando la vea sufrir le causará mucho dolor.”

  Y posiblemente así fue el por qué cambió Maria su hechicería beneficiosa a maléfica, actuando con una niña, esta pariente próxima de aquella amiga con la que la amistad se había roto, por la que ya solo Maria sentía malestar. Así consta, por ella misma declarado, el por qué había hecho pacto con el diablo y que lo “hizo viviendo aun su marido, el que tenia amistad con otra mujer con quien ella no quería, y que para saber si su marido trataba a dicha mujer y que hacia con ella, que hizo pacto con el Demonio y que assi sabia lo que de otro modo no podía saber y que por esto había ofrecido su alma al demonio”.

  Por ese agravio, per ese daño recibido hizo que la niña Carmela enfermara, hasta tal punto que, según declaración “se ha buelto flaca y amarilla”, aunque Maria parece que se arrepiente y así lo declara “que lo que ella havia hecho, refiriéndose al maleficio lo havia ejecutado sencillamente, sin saber lo que hacia” y “que ella desharía si la dexaban lo que havia hecho, aludiendo a dicho maleficio”,  maleficio que por lo que sabemos consistía en pedir algo prestado, en este hilo y que Maria daba puntada en su propia mantilla y, por lo visto, quien se lo había prestado pasaba a ser víctima.

  Nos resulta difícil creer que unas simples puntadas, estas hechas en su mantilla, con hilo y aguja prestados puedan hacer que una persona quede menoscabada, debilitada hasta el punto que llegue a morir. Habría que entrar en esa sociedad en la que su conducta, su vida está marcada por la religión y todo aquello que atente contra la religiosidad, sean actos o palabras, serán castigados, amén de las creencias extrañas en lo supersticioso, conllevando todo ello a un mundo con una mentalidad cerrada y temerosa.




 

i La Inquisición medieval se fundó en 1184 en la zona de Languedoc (en el sur de Francia) para combatir la herejía de los cátaros o albigenses. En 1249 se implantó también en el reino de  Aragón,  siendo  la  primera  Inquisición  estatal;  y  en  la Edad  Moderna,  con  la  unión de Aragón con Castilla, se extendió a ésta con el nombre de Inquisición española (1478-1821).  

ii  Según el historiador Roque Chabás, la Casa de la Ciutat, estuvo situada en la plaza de la Almoyna, y posteriormente fue construida una nueva sede al principio de la calle Caballeros, junto al palacio de la Generalitat de València, antes del Reino.

iii “Visitas pastorales de Valencia. Siglos XIV-XV”. M.Carcel y J.V.Codina. 


sábado, 16 de marzo de 2019

Cultura. La València Medieval. La paraula "falla"..Les Falles


Es tracta d'una de les festes amb més importància que es celebren la ciutat de València i, per extensió, a algunes poblacions de la província d'aquella i altres com la de Castelló del Pla i Alacant, encara que en aquesta darrera es festegen al mes de juny amb la denominació de fogueres de Sant Joan, però aquesta té una connotació més aviat pagana, ja que per tot arreu de la comunitat es fan fogueres de llenya a vora platja o altres llocs i sembla que es tracta de l'acabament del primer-temps i es dóna la benvinguda l'estiu.



Avui en dia, i gràcies als mitjans de comunicació, la festa fallera és molt coneguda per tot el mon, així que si a algú l'interessa i té la possibilitat de connectar-se a Internet pot veure tots els diversos espectacles, entre el que destaquem els de la traca i coets, com la mascletà


"Mascletà" I. Pinazo


o els castells de focs, però el que dóna vivor a la festa són els "ninots"



que en sí fan el muntatge de falla i que hui en dia, a part d'ésser aquells de diversa grandària, en alguns casos gegants, amb molt de color, vistositat i diversió, és tracta d'una crítica amb plena d'ironia i gràcia vers la societat valenciana, a més a més de l'espanyola, en especial a la política. Però vaja, ja no compte res més ¡Vine i viu la festa!



Ara bé, us vaig a explicar una mica els seus orígens i començar per la paraula falla, que a l'edat mitjana i en la llengua valenciana significava torxa, o siga que als inicies no era altra cosa que les llums que es posaven als castells, als murs o a les torres de la ciutat



i així tindre il·luminació de cara la nit per a poder vigilar la defensa de la població. Aquest fet es compta als "Llibre dels feits", ja que parla que els cavallers de Jaume I portaven aquest tipus de llum per a il.luminar-se.






Òbviament de les torxes o falles també es va fer ús per als carrers quan es feia la festa en ells. O siga festes amb falles i ja sabem que la llengua és viva. Però com molt fets històric que tenen un origen de molt llunyà, no li falten les llegendes. 
Com sabeu, el dia més important és el 19 de març, sant Josep, quan es celebra el dia del patró dels fusters




i que segons es diu començarem a cremar els encenalls a les portes dels seus obradors perquè s'iniciava el primer-temps, el bon temps i es deixava l'hivern enrere i que l'encesa del muntó es feia amb un llum d'un cresol sostingut per un pal i que s'anomenava parot, i aquell em recorda a la (luciérnaga) cuca de llum.






!Ah¡ però els fusters no es conformaren en cremar les restes de fusta, sinó amb el seu enginy iniciaren a fer adorns amb roba sobre aquelles i com era un mon molt rival, cada vegada s'esforçaven per a fer-ho més complex i fins tot també amb picaresca respecte a clients u altres persones que els fotien. 



Tot queda en una bonica llegenda que no té base documental, però vagi ja sabem el que és. A la festa actual si que hi ha documentació registrada des de segle XVIII, encara que era per a regular on es podia prendre foc a la falla, ja que si es feia en carrers estrets hi havia perill d'incendi de les cases o altres edificis,

així que ja estem de la festa fallera a més de docents anys i el que ens queda, clar, ja que des del 2016 ha estat declarat Patrimoni Cultural Immaterial de la Humanitat per part de la UNESCO


Falla de l'Ajuntament de València 2019






i tot acaba amb el foc perquè l'endemà comence de nou la festa





domingo, 6 de mayo de 2018

OFICIS DOCUMENTATS A LA VALÈNCIA MEDIEVAL: TRAGINER



Persona que transportava mercaderies amb un carro tirat per bèsties de càrrega, a més de notícies d'un lloc a l'altre, i que quan ho feia a gran distància, entre  ciutats, pobles o cases molt allunyats del punt de partida, se li nomenava:

 TRAGINER DE CARRERA.





A València hi ha documents registrats respecte a l'ofici com el de l'any 1395 pel que el pintor Antoni d'Exarch (1353-1420, València) feu de fiança de l'aveïnament del traginer Alfons Martí.

  “N’Alfonso Martí, traginer, habitant en la parròquia de Santa Maria en la placeta appellada d’en Serrador, jura lo veynatge de la ciutat de València a x anys primers vinents, etcètera, ut supra in forma nova. Fide n’Anthoni d’Exarch, pintor, present, et cètera.
Testes, iidem Guillermus Rubei, notarius et Iacobus Roqua, scriptor.”

Al 1431, el capítol de la Catedral de València, va acordar que es fessen el guardapols (polseres) del retaule Major. Encarrec que, en part, se li va fer al pintor Gonçal de Sarrià. Al setembre Joan Çanon, sotsobrer, va comprar una mà de paper perquè dit pintor dibuixe els patrons de les imatges. El paper i dos peces fusta que componien l'obra i, fins i tot, una quantitat de pa d'or perquè les daurés, van ser portats a la casa de Gonçal per un traginer. 


Rebien el nom traginer de garrot quan els generes eren portats a l'esquena de l'animal i qui els recollia a vora mar, puix era el traginer de mar. 






Rebés un nom o altre, la seua feina era important quant a relacionar mercaders i mercaderies d'uns llocs a altres a més de ser portadors d'informació.

Buen día y buen camino.










lunes, 2 de abril de 2018

Oficios y documentos de la Valencia Medieval. Iluminadores, escribanos, encuadernadores..

"Ensenyar a llegir i escriure la llengua valenciana."

El libro,  según el diccionario de la R.A.E., es el conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Dicho así parece frío, pero tod@s los que amamos los libros sabemos lo que nos aportan y la compañía que nos ofrecen en esa soledad de nuestro interior. Sí, es una buena pregunta ¿Qué te aporta un libro? Al margen de la respuesta, vamos a comentar sobre él, tanto en su contenido, cuando este es iluminado, y sobre su encuadernación: el volumen en sí. 




Imágenes por gentileza de Luis Duque

Como sabéis, en los primeros siglos de la Edad Media, al menos hasta el XII, el libro fue de uso y lectura exclusivo de los monasterios, el pueblo, aparte de que gran mayoría de las personas no sabía leer, no tenían acceso a ellos, (igual se les quería ignorantes). Ya durante la Baja Edad Media su uso se fue extendiendo y dejó de ser un objeto de culto y de carácter divino para empezar a tratarse como base de trabajo de los estudiantes.


Clase en la Edad Media
Miniatura 
 Innozence IV, Apparatus super V libros Decretalium, 296ff., ms. 31, f. 278
Biblioteca de la Sorbonne
París (Francia)

Como especialista y conocedora de los oficios que se ejercieron en el Reino de Valencia entre los siglos XIII al XV, seguiré con la referencia documental del siguiente pintor-iluminador y maestro de la enseñanza de la lengua valenciana, tanto en la escritura, como en su lectura: 
Joan Sànxeç, documentando en Valencia desde 1393 a 1418. 
Fue pintor e iluminador y enseñó a leer y escribir la lengua valenciana.


Miniatura de un entorno universitario en el siglo XIV
Una primera noticia sobre él es la del año 1393, en la que se le menciona como iluminador. Esta referencia alude a la demanda interpuesta, ante la Cort del Justícia Civil de Valencia, por Miquel Rúvio, su notario, contra Bernat Cassà, también notario, por incumplimiento del contrato que firmaron para la elaboración de "draps empremptas", telas o paños con señales.

Documento de 1393:
“Anno a Nativitate Domini MºCCCºXCºIIIº, [die] iovis XXVIIIº augusti. Devant l’onrat en Manuel Ripoll, justícia de la ciutat de València en lo civil, comparech en Miquel Rúvio, en lo nom dejús declarat, e present en Bernat Caçà, per scrit posà ço que·s segueix:
Davant la presència de vós, honrat en Manuel de Ripoll, justícia de la ciutat de València en lo civil, comparech en Miquel Rúvio, notari, procurador d’en Johan Sànxeç, il·luminador de llibres, vehí de la ciutat de València, diu e proposa que com en l’any de la Nativitat del Nostre Senyor Jhesucrit de MCCCLXXXIX en lo mes de noembre fos stada feta [companyia] entre lo dit en Johan Sànxez, principal seu, e en Bernat Caçà, notari de la damunt dita ciutat, per usar i obrar la obra de draps empremptats, ...

Otros asuntos están registrados del artífice en cuestión, pero el que nos interesa ahora es el del año 1413, año en que se registra el pago, este hecho por el clavari de la Clavaria Comuna, por los trabajos efectuados en el Llibre de Privilegis e Llibertats de la ciudad de Valencia.


Jaime II, representado en una letra inicial en el Llibre dels Priveligis
Archivo Municipal de Alcira (Valencia)

Documento de 1413:
“Ítem pagui de manament dels honorables jurats XV florins a·n Johan Sanxez, il·luminador en satisfacció de il·luminar, florejar, capcelmare caplletrar los Privilegis e llibertats de la dita ciutat. E axí fon provehit en consell celebrat a IIII de juny any MCCCCVII. E ha-n’i albarà dels honorables jurats fet a X de juny anno predicto.”



Representado el rey Pedro IV el Ceremonioso en el Llibre dels Privilegis
Archivo Municipal de Alcira (Valencia)

Le siguen otras referencias documentales, éstas de mayo y julio de 1414, en las que primeramente se le da una cantidad de 11 libras para que acabe de iluminar el mencionado libro.

Documento de mayo de 1414:
“Ítem pagui a·n Johan Sànxez, il·luminador, en paga de concorrent convert de çò que deu haver per acabar de il·luminar los Privilegis o libre de aquells acabat e per fer-hi alcunes istòries que·y fallien. E haguì albarà dels honorables jurats. Scrit en València a XXVI de maig de l’any MCCCCXIIII...... XI lliures.”

Finalmente en julio del mismo año, el 1414, se le hace un segundo pago de 10 libras, 11 sueldos y 9 dineros, de los 541 sueldos y 9 dineros que le debían, pues el trabajo fue tasado por los iluminadores Domènec Crespì y Domènec d'Adzuara, contemporáneos a Joan Sànxeç.

Alfonso IV el Benigno. Llibre dels Privilegis
Archivo Municipal de Alzira


El Libro de los Privilegios de Valencia.
Como bien dice su título en él se registran los privilegios y libertades que concedieron los distintos monarcas de la Corona de Aragón, sirviendo para conectar la monarquía con el pueblo a través de la administración y fue Jaime I quien los concedía al nuevo reinado incorporado a la Corona, el Reino de Valencia.

Posible retrato de Jame I el Conquistador
MNAC (Barcelona)

La redacción de los mismos fue primero sobre pergamino, 
Pergamino de Jaime I
pero con el tiempo y dado que se concedieron algunos más, su redacción fue sobre papel, hecho que permitió que su consulta fuese más fácil. Del Llibre dels Privilegis se hicieron varios ejemplares, pero uno de los más antiguos se ha conservado en el archivo de la Corona de Aragón. En él se destaca los 75 privilegios del rey Jaime I el Conquistador, complementado por los redactados por los reyes Pedro I, Alfonso I y Jaime II de Valencia.


Representación del rey Jaime I en el Llibre dels Privilegis
Archivo Municipal de Alcira (Valencia)
Detalle de la representación del rey Jaime I en el Llibre dels Privilegis
Archivo Municipal de Alcira (Valencia)


Como habéis podido comprobar en las imágenes anteriores, en la inicial están representados algunos de los reyes de la Corona de Aragón, y podemos apreciar que la vestimenta que los cubre es de talle corto, con calzas, cinturón y la corona que los distingue como personas reales. Sentados en sus tronos, como Jaime I que está tocando el arpa o Alfonso el Begnino, que luce una buena espada, para así dar un poco de perspectiva o montando a caballo como es el caso de Pedro el Ceremonioso, con su punyalet. 

Contar aquí los inicios de la escritura hasta la edad Media requiere otra entrada, pero al menos informaros que los documentos en la Alta Edad Media hasta los comienzos de IX fueron escritos por completo con la escritura Carolingia, ésta surgida en el siglo VIII, hasta que, finalmente, en el siglos XII-XII aquella es desplazada por la gótica, llamada así debido a su forma estilizada y, por que en cierta manera, tomo como punto de referencia la arquitectura del momento con esos arcos y bóvedas ojivales.

Claustro del Silencio (arcos ojivales)
Monasterio de la Valldigna (Valencia)

En cuanto a la iluminación decorativa de la página en los margenes, tenemos todo un mundo de fantasía vegetal, animal y humana llamada "drôleri" (bufonada). Este tipo decoración tienes su inicios en el siglo XII y perdura hasta el XV, aunque hay ejemplos en libros posteriores a dichos siglos. En las siguientes imágenes podéis apreciarlo.

Llibre del Consolat del Mar
Archivo Histórico Municipal de Valencia

Llibre del Mustaçaf
Archivo Histórico Municpal de Barcelona

Y los colores, los habéis apreciado? Tanto los iluminadores o los pintores de la época medieval, su paleta era amplia y aquellos, extraídos de la naturaleza, eran preparados en el obrador o el taller por los aprendices o ayudantes bajo la mirada atenta del maestro aunque había maestros para fabricar los pigmentos como es el caso de Antoni Nicolau, documentando en la ciudad de Valencia en el año 1414:

“(...) magistri faciendi vermeló (...),”

que preparaba el vermellón o bermejon/bermellon llamado así por tonalidad roja, hecho a base de insectos como la cochinilla o de minerales como la cinabarita (cinabrio). El amarillo y el verde estaban hechos a base de plantas como la reseda o el azafrán  y también por el ocre, en el caso del primero y de bayas y minerales como el cardenillo o la malaquita para el segundo.

Y el azul? Este fue  un color especial en la Edad Media, tanto que como vemos en un documento del 1418, este del pintor Maties Marti, al que se le encarga un retablo, gran parte de la cantidad estipulada para la facturación del mismo, tenia que ser destinada para la compra de 3 libras, 2 onzas y un quarter para  "azur de Acre" (Azul de Acre), azul marino del lapislalázuli y también se extraía de plantas como el añil, y que se utilizaba, especialmente, para el manto de la Virgen.


La Virgen de Tobed, atribuída a Llorenç Saragossa

Igualmente el blanco y el negro se preparaban de minerales, plomo carbono o incluso para el último marfil quemado, toda una curiosidad.
Y finalmente tenemos el dorado y plateado, sacados del oro y de la plata y que bien se presentaban en polvo (pulverizado) o en láminas muy finas (pan de oro). De este último, el pan de oro, ya lo mencione en mi entrada sobre los doradores:
 http://sunimocholirosello.blogspot.com.es/search/label/doradores



Podría seguir escribiendo de los escribanos, copistas, encuadernadores, pero creo que para una primera parte está bien. Seguiré, os lo prometo.

Espero que os haya gustado..